EL PROBLEMA:
A nivel individual, un sentimiento
común de la vida moderna es que aunque “vayamos
mejor, nos sentimos peor”. Muchas personas se
sienten impotentes frente a los retos de la vida moderna.
Han conseguido un bienestar material con el cual sólo
soñaron sus padres y abuelos pero sienten que
no han conseguido la felicidad y bienestar que esperaban.
Aunque hemos eliminado casi todas las enfermedades contagiosas,
hoy en día, hay cada vez más personas
que padecen enfermedades “autoinfligidas”
(depresión, obesidad, diabetes tipo II,…).
Las personas a menudo atribuyen esto al “estrés”.
Pero el estrés es una palabra utilizada sin discriminación,
para muchos el “estrés” se ha convertido
en el “cajón de sastre” donde guardar
cualquier cosa que provoca molestia, tensión
o insatisfacción. El estrés está
de moda y se trata a menudo como causa en vez de lo
que es normalmente: un síntoma de una percepción
incorrecta y/o una falta de bienestar. Es un hecho,
que la mayoría de las personas no disfruta de
su trabajo; algunos lo odian. La mayoría de nosotros
pasamos al menos ocho horas al día en el trabajo
sin embargo, el paradigma más común nos
dice que el trabajo se considera un ”mal”
necesario. La gran mayoría de las personas no
tiene ni el conocimiento ni las herramientas para salir
de este paradigma y crear pasión por su trabajo.
LA SOLUCIÓN:
“Lo único que puede traerte la felicidad,
eres tú mismo” Waldo Emmerson
Uno de los mayores malentendidos en nuestra sociedad
es la creencia de que la persona sólo tiene que
conseguir éxito material y directamente la felicidad
y el bienestar caerán por su propio peso. Pues,
claramente, esto no es el caso. Si fuera así,
con los niveles de bienestar material que disfrutamos
en nuestra sociedad, todos estaríamos en la calle
bailando, celebrando una nueva edad de oro. La situación
se empeora con el hecho de que casi toda la formación
que recibimos en el colegio, la universidad y luego
en el trabajo, está enfocada en manipular las
circunstancias externas. Por tanto, muchas personas
tienen poca o ninguna idea de cómo gestionar
sus propios niveles de bienestar y felicidad, ni siquiera
se han dado cuenta de que es posible hacerlo.
Lo que se requiere es una formación sencilla,
directa y efectiva que permite a las personas a que
se hagan responsables de su propio bienestar al proporcionarles
la información correcta, la motivación
y las acciones requeridas. El programa “Guerrero
del Bienestar” está diseñado para
hacer esto.
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