¿Qué prefieres – tener razón o ser feliz?
Jueves, Diciembre 10th, 2009 | Reto a tu bienestar

Cuando hago esta pregunta, la mayoría de las personas responden: “ser feliz ¡Claro! ¡Por supuesto!” Sin embargo, ¿cuántas veces permitimos que nuestra necesidad de tener razón sea un obstáculo a nuestra felicidad?
Los niños pueden enseñarnos algo aquí. ¿Cuántas veces después de una discusión dicen los niños algo como: “¡Ya no eres mi amigo! ¡No voy a hablar contigo nunca más!”? Y cinco minutos después vuelven a ser los mejores amigos. Han decidido que es más importante ser feliz que tener razón.
Una vez las personas son mayores y más “adultas”, una mera mirada, un comentario tonto, no ponerse de acuerdo por algo, puede significar veinte años sin hablar. El pueblo donde vivo es un buen ejemplo. Parece que una mitad del pueblo simplemente no habla con la otra. En una ocasión cuando observé como dos vecinos al cruzar no se saludaron, pregunté a uno de ellos: ¿Por qué no os saludáis? Las razones muchas veces se han perdido en el tiempo (muchas veces tiene que ver con vacas que habían entrado en el prado del otro, o simplemente por una mirada malinterpretada); estamos hablando a veces de algo que ocurrió hace cinco, diez, tal vez veinte años. Está claro que la persona ya no se acuerda de lo que pasó exactamente, pero diez años después siguen sin hablar. Pero, por supuesto tienen la satisfacción de tener razón.
La necesidad de tener razón puede ser especialmente dañina en nuestra relación con nuestros hijos adultos o nuestra pareja. ¿Has pensado en alguna ocasión, “Si sólo fuera capaz de escucharme, ¿se daría cuenta de que yo tengo razón”? Todos nosotros tenemos modelos mentales que nos dicen cómo deberían comportarse las personas. Nos olvidamos que en primer lugar no son más que modelos y no la realidad. Nuestra pareja e hijos adultos también tienen sus propios modelos mentales y ellos también saben cómo deberían comportarse las personas. Hemos adoptado modelos sin examinarlos, sin preguntar de dónde vinieron, sin preguntar hasta qué punto reflejan la realidad o son útiles. Inconscientemente creemos que lo que nosotros creemos, tiene que ser el punto de vista correcto. Pregúntate: ¿Cuántas veces verdaderamente escuchas a lo que tu pareja o hijo está diciendo? O ¿pasas tu tiempo formulando tu respuesta (para tener razón) en vez de escuchar? – O ¿simplemente reafirmando repetitivamente tu postura? Tener razón normalmente te da un sentido fugaz de satisfacción pero a largo plazo no hace nada para mejorar tu felicidad. Podemos caer fácilmente en la trampa de sacrificar la calidad de nuestras relaciones sólo para tener razón. ¿Cómo podemos resolver estas diferencias? ¿Cómo podemos tratar este sentimiento de que estamos sacrificando algo cuando permitimos que la otra persona “gane” o se salga con la suya?
Da prioridad a la relación que tienes con esta persona: Cuando tomas la decisión de permanecer con alguien para toda la vida o incluso durante un futuro previsible, ya no eres un individuo que vive solo en tu propio espacio, sino que has decidido compartir tu vida con alguien que es muy importante para ti. Pregúntate, ¿esto mejora la relación? ¿Es tan importante “ganar” en el contexto de tu relación?
Pon tu atención en el problema no en la persona: Si hemos dado prioridad a la relación, entonces podemos centrarnos juntos en el problema, en vez de sobre quién tiene razón. Podemos encontrar una solución “win/win” (todos ganan). La relación se fortalece.
Llevo veinte años casado y tengo cinco hijos. Aún me queda mucho por aprender. Hay momentos en los que siento que tengo que insistir en mi punto de vista. Normalmente, si soy sincero y pongo a un lado mi ego durante un instante, puedo ver que sólo quiero tener razón. Una vez me doy cuenta de esto, me quito un gran peso de encima y las soluciones llegan más fácilmente. Significa que estoy más abierto a aceptar estar equivocado en algo. No lo hago todo el tiempo (mi mujer e hijos saben esto mejor que nadie), pero sí mantengo esta cariñosa presión en mí mismo para soltar la necesidad de tener razón. Cuando funciona y los dos lo reconocemos, la relación se vuelve más profunda y más fuerte.
Ejercicio: En estas fiestas navideñas busca tiempo para verdaderamente escuchar a tres personas en tu vida. Puedes encontrar las instrucciones aqui.
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